Antes del tiempo venidero. Don Juan, alias el chico, trataba de desengrasar el brazo de una máquina Offset de esas antiguas, tan pero tan que realizaba impresiones a cuatro colores. Justo que estaba en eso, lo interrumpió su hijo menor. Al que llamaba cómicamente; el mal menor. Mientras Don Juan con su edad al hombro intentaba de recuperar la maquina, el Niño ojeaba y re-ojeaba cada acto del padre.
- Na chico, eso no va andar – rezongo el muchacho que para si pensaba,
- gracias a neptuno que hoy todo es virtual, como lo hacían para vivir por esos años, no. -
Don Juan lo miro con esa cara que aprieta los labios y mece la cabeza. El muchacho sin recordar el mal humor de su padre no hizo caso y embistió.
- Chico por que mejor no le pone esa tapa, le prieta un poquito el tornillito y después con el alicate le hacemos un nudo a la pitilla -
- Usted esta loco, de donde saco esa idea – le contesto Don Juan a la vez que le tiraba las orejas.
- De mi abuelo, así hizo andar mi bicicleta – replico con seguridad el muchacho, pensando aquí lo pillo.
Don Juan prefirió cambiar la molestia por una sonrisa.
- Chico, por que te dicen chico - pregunto el muchacho.
- Otra preguntita, (el muchacho guardo silencio)
Don Juan empuño el atornillador lo miró fijo y le indico
– Esta es la última vez que se lo explico señor Lorca, ponga atención, mire que esto es aprueba de hueones -
El muchacho se encuclillo junto a su padre, junto sus manos y prestó se dedico a escuchar.
En el milenio pasado dos pinganillas se unieron para formar familia. La mujer le expreso a su futuro hombre, mientras miraban las estrellas que se asomaban por una fonola mal puesta. Juan yo podré aportar con un chal, un saco de papa que me regale mi padre y mi vientre. Felicita por mi parte te entrego mis brazos sanos, un par de botines de fútbol, un sueño y más nada. Cual es ese sueño pregunto al tiro la mujer, no quiero gatos por liebres pensó. Ese sueño será nuestro, quiero una empresa con muchas maquinas y un buen grupo de trabajadores. La comunidad nos reconocerá. Con ella le daremos estudios a nuestros hijos, compraremos casa y vehículos. Yo viajare al sur a cazar y tu saldrás con tus amigas a pasear, ayudaremos a nuestras familias, tendremos muchos perros, tu serás quien la administre, yo me encargare de trabajarla.
La mujer con cara de enamorada, esa que se tiene solo una vez, le dijo:
- Ese si que es sueño, tonto hueon –
- Shi, que te pasa, trátame de tu - contesto Juan.
- Nada, acepto – sonrío Felicita.
- bue... Así fue como me pusieron chico.
- Na, se esta burlando de mi – pataleo el niño que se sintió engañado.
- ¿Por qué? ¿No conteste tu pregunta? –
- Si, un poco, no se
La cosa es que el tiempo paso y esta pareja de soñadores se pusieron a tener hijos. Ahí vino el primero. Entonces este hombre, Juan, lo levanto, lo miró y exclamo. Tu labor será cuidar de la familia, proteger a tu madre y hermanos. Si no estoy yo, estarás tú, por eso te llamaremos Juan Raúl, como tu padre. Te entrego mis brazos fuertes y la inteligencia de tu madre. Y así fue como este niño, ya grande tenía las capacidades de armar y desarmar maquinas, todo lo que tocaba lo volvía útil.
Con el tiempo, la mujer volvió a engendrar el segundo. Esta vez el hombre se sorprendió al descubrir una niña. La abrazó, la miró con esa debilidad masculina que sólo dejamos los hombres expresar a nuestras hijas y le expresó. Serás la alegría del hogar, de tu madre tendrás su vientre, su fuerza y dedicación, en cambio de mí recibirás la imprudencia y amistad. Te llamaremos Fanny Valesca, como una bailarina del bim bam bum y el padre se despareció para festejar por una semana. Dicho y hecho la niña se embarcó en la defensa de los otros y de las otras, amigos y amigas nunca le faltaron.
Pero sin meditación. A esta pareja los sorprendió el destino y les mando el tercero.
Finalmente la mujer nuevamente le dio un cuarto hijo a Juan, a quien la vida ya lo había acostumbrado a estas sorpresas. Juan llego hasta él, lo vio un poco estrecho en su cuna, no sabia bien si era pequeña o muy robusto el niño. Sin mayor reclamo lo tomo entre sus brazos y sonriendo por el peso de este, que le exigía su esfuerzo le hablo. Tú serás el último, es deber tuyo continuar con mis sueños. De tu madre tendrás el enojo y soberbia, de mi mis sueños e ideales, serás buen amigo y hábil en las relaciones. Te llamaremos Camilo Salvador Ernesto, en ti recaerá la historia. Así fue como el niño fue el más amigable de todos, creyó poder cambiar las cosas, acto soberbio pero noble.
- Na Chico, usted se esta burlando de mi, tengo los pie acalambrado de escucharlo y no me dijo por que le dicen chico – comento tímido el niño.
- Bueno y a ti por que te dicen grande – Contesto don Juan justo a la vez que terminaba de engrasar la máquina.
- Me dicen grande, por que a usted le dicen chico –
- A muy bien. Entonces ahí esta la respuesta –
- No entiendo –
- A mi me dicen chico para diferenciarme de mi padre y a ti te dicen grande por lo mismo, comprendes –
- Si, y que significa mi nombre –
- No lo se, eso lo sabremos más adelante –
Don Juan se limpio las manos y se instalo frente a un tablero electrónico, pidiendole a la santa que echase andar la maquina para no ser burla del muchacho que apegadito a él lo miraba. Con un toque en el botón la maquina anduvo. Don Juan celebrero sonriendo con los labios calidamente apretados y golpeando con sus dedos el tablero. El muchacho apretó los labios también, meció la cabeza y pensó, con este viejo no hay caso, ni con Fanny, ni con Diego, ni con Camilo, con esta familia no hay caso.
Afectuosamente para mi hermano Juan.
PD: Reléase en 50 años más, 100 años más o 1.000 años más. Por que la familia Lorca Molina tiene pasta de eterna.
Camilo Salvador Ernesto Lorca Molina





